El restaurante estaba a tope, pero había dos camareros para atender las mesas, que no son demasiadas. De modo que no se entiende que hubiera semejante caos y nerviosismo. Mi pareja y yo pedimos dos hamburguesas vegetarianas sin queso y unos aros de cebolla. Los aros de cebolla jamás llegaron. En cuanto a las hamburguesas, eran una especie de pasta de no se sabe qué rebozado, que se deshacía al morderlo. Realmente asqueroso. No sé cómo se atreven a llamar hamburguesa a eso. Creo que deberían quitar esa opción del menú, sinceramente. O ponerse las pilas y hacer hamburguesas de verdad. Yo las hago en casa y no es tan difícil.
Las patatas de acompañamiento eran realmente pocas, y sabían a aceite rancio.
Sinceramente, no pienso volver allí.
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